Se estima que cerca al 40% de los adultos mayores en Latinoamérica presenta síndrome de fragilidad. En nuestro país, uno de cada cinco adultos mayores tiene síndrome de fragilidad, y se encuentra asociado a enfermedades metabólicas. Las consecuencias de la fragilidad pueden prevenirse, e incluso la propia fragilidad puede revertirse. En ese sentido, prevenir la fragilidad en el adulto mayor implica promocionar el envejecimiento activo, poniendo énfasis en la promoción de la salud.