Relationship between knowledge and self-care of vascular access in patients undergoing hemodialysis, Lima 2022
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Resumen
Chronic Kidney Disease (CKD) is one of the main public health problems worldwide. The World Health Organization estimated that 13.4% of the global population has CKD. Patients with CKD require renal replacement therapy, such as hemodialysis treatment. The estimated number of patients undergoing hemodialysis is 7.1 million, a silent disease that directly impacts the global burden of morbidity and mortality. Estimates also show that 1,086,778 people died from CKD in 2013 alone. The rise in diseases such as diabetes mellitus, obesity, and aging are the main causes of this increase (1). The Pan American Health Organization (PAHO) stated that the prevalence of chronic kidney disease has steadily increased in Latin America. This is due to factors such as longer life expectancy, aging populations, higher rates of diabetes and hypertension in the general population, as well as high rates of Type 2 diabetes in Chile, Mexico, Argentina, and Brazil. Additionally, 40% of individuals with reduced kidney function were unaware of their CKD. Each day, 360 people began hemodialysis treatment for kidney failure, equivalent to one treatment every two minutes (2). The Spanish Society of Nephrology in Spain (2017) emphasized prioritizing the native arteriovenous fistula (AVF) over the prosthetic fistula due to its long-term patency, maturity, and the lower levels of complications that may arise. They concluded that achieving optimal patient recovery requires this prioritization. Questions about kidney disease, diet, and types of vascular access were developed to identify the concepts and knowledge evaluated in the study. Additionally, the questions determined how individuals responded to treatments and their dietary habits. Correct answers were assigned one point, while incorrect answers received zero points. The nine-point self-care assessment measured the patient’s understanding of their condition. Three subcategories were designated and scored: physical, social, and spiritual.
Resumen
La Enfermedad Renal Crónica, o ERC, es uno de los principales problemas de salud pública en el mundo. La Organización Mundial de la Salud estimó que el 13,4% de la población mundial tiene ERC. Los pacientes con ERC necesitan terapia de reemplazo renal como el tratamiento de hemodiálisis. El número estimado de pacientes renales en hemodiálisis es de 7,1 millones, una enfermedad silenciosa que afecta directamente la carga mundial de morbilidad y mortalidad. Las estimaciones también muestran que 1.086.778 personas murieron de ERC solo en 2013. Este aumento de enfermedades como la diabetes mellitus, la obesidad y la edad son las principales causas de este aumento (1). La OPS afirmó que la prevalencia de la enfermedad renal crónica aumentó constantemente en América Latina. Esto se debió al hecho de que muchas personas vivían más tiempo, las poblaciones más envejecidas, las tasas más altas de diabetes e hipertensión en la población general, así como las tasas más altas de Tipo 2 en Chile, México, Argentina y Brasil. El 40% de las personas con función renal reducida desconocían su ERC. Cada día, 360 personas iniciaron tratamiento de hemodiálisis por insuficiencia renal, lo que equivale a un tratamiento cada dos minutos. (2). La Sociedad Española de Nefrología, en España (2017), exhorta a priorizar la fistula arteriovenosa nativa antes que la protésica, esto debido a la raíz de su permeabilidad en un tiempo prolongado, a su madurez y a la presencia de bajos niveles que se pueden presentar de complicaciones. Concluye que, para lograr una recuperación del paciente optima. Se determinaron preguntas sobre enfermedad renal, dieta y tipo de acceso vascular para identificar los conceptos y conocimientos que evaluó el estudio. Además, las preguntas determinaron cómo reaccionaron las personas a los tratamientos y sus hábitos dietéticos. Se asigna un punto a las respuestas correctas, mientras que las respuestas incorrectas ganan cero puntos. La evaluación de autocuidado de nueve puntos midió la comprensión del paciente sobre su condición. Se designaron y puntuaron tres subcategorías: física, social y espiritual

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